Teresa Sabaté

Desde pequeña sintió la necesidad, casi un impulso primario, de colocar las manos sobre el dolor ajeno y, de manera intuitiva, le resultaba llamativo trabajar de forma manual, sanar con las manos.

Comenzó en el año 1992 a formarse en Quiromasaje en la escuela del Dr. Ferrándiz Quirotema. La pasión por usar sus manos como vehículo para rehabilitar los problemas físicos de quien se ponía en la camilla, le incentivó a dedicarse profesionalmente en pleno.

Durante 25 años se ha dedicado a diferentes tipos de masaje, siempre con base en el Quiromasaje. Amplió sus conocimientos con reiki tibetano en el centro budista de Vicente Latre, primero como práctica y luego maestría en 2001.

En 2015 se decidió a estudiar también reiki canalizado en el centro de meditación y terapias naturales Amadai. No ha parado de formarse, de extender sus habilidades tocando otras técnicas como cráneo sacral, constelaciones familiares, meditaciones o talleres de niño interior.

Para ella, los masajes no solo son físicos, sino también emocionales. El dolor es un indicador de que hay algo más profundo que te molesta. Por eso lo más importante en el Quiromasaje es ir más allá, a un plano más emocional o psicológico, para tocar y soltar aquello que nos molesta, carga o altera.

Un descubrimiento personal que de forma práctica ha ido almacenando a lo largo de los años y que pone al servicio de los demás a través de sus manos.